El mundo del corredor, muy conocido como “running”, ha crecido exponencialmente en los últimos años. Es fantástico ver los parques y las calles llenas de gente haciendo ejercicio, mucho mejor así que hace unos cuantos años, cuando éramos cuatro los que nos atrevíamos a correr por la ciudad con nuestras camisetas de algodón.

Correr es salud, no cabe duda, aunque lo llamen “running” y se llamen “runners”. Un hábito que nunca entenderé, ese de mezclar idiomas… cosas de la mercadotecnia (marketing le llaman también).

Y precisamente, por ese crecimiento exponencial al que aludía antes, se produce también una propagación del mismo tamaño de algunos mitos en torno a este mundo. Mitos que, como tal, no tienen base científica o, si la tuvieron, ya quedó obsoleta. Mitos que, como tal, suelen costar dinero al corredor (o “runner”) e incluso pueden costarle salud.

Mito nº1: Necesitas unas zapatillas especiales para tu pisada.

Este mito va asociado con otro, que es consecuencia del mismo: necesitas un estudio de pisada.

En realidad lo que necesitas son unas zapatillas que no modifiquen tu pisada, que permitan a tu pie fortalecerse al mismo ritmo que el resto de músculos implicados en la carrera. Necesitas correr como un humano.

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De todas formas, si te apetece entrar en el mundo de las zapatillas, o no te crees lo que yo te digo, estás en tu derecho. Cómprate unas zapatillas adecuadas para tu pisada, es decir, unas planas, flexibles, con forma de pie… perdón, que vuelo a lo mío. Si quieres, decía, entrar en esa dinámica hazlo, pero hazlo bien, no te hagas un estudio de pisada en una tienda de zapatillas, no son podólogos ni fisioterapeutas. Vete a un fisioterapeuta experto en carrera (o “running”) a que te mire bien de arriba a abajo, vete a un podólogo deportivo a que te recomiende un tipo de calzado. Ya que lo haces, hazlo bien.

Fiarte de lo que te digan en una tienda de deporte cualquiera (las hay que si saben de qué hablan) sobre tu pisada es como fiarte de lo que te digan en una tienda de gafas de sol sobre tu vista…

Mito nº2: Hay que tomar bebidas deportivas para hidratarse bien.

Así en frío la frase tiene sentido ¿no? si hago deporte y pierdo líquidos y sales, tiene sentido que tenga que tomar una bebida deportiva para recuperar lo perdido.

Si, pero no.

¿Qué es una bebida deportiva (comercial)?

Una bebida deportiva comercial es un líquido de colores diversos, desde azules a verdes, muy llamativos, que contiene algunas sales, agua y… azúcar a lo bestia. Una bebida deportiva comercial es un refresco sin gas, y luego dicen que no está muy claro por qué los corredores suelen tener caries…

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¿Qué es una bebida deportiva (de verdad)?

Una bebida deportiva de verdad debería tener agua, por supuesto, puede que sales y… ya. No necesitas recuperar las reservas de glucógeno cuanto antes si no vas a volver a entrenar/correr hasta el día siguiente, con un par de comidas de por medio. No tiene sentido.

¿Quieres unas opciones de bebidas deportivas sin azúcar?

  • Agua (si a la vez te comes un plátano ya es el paraíso de las bebidas deportivas, lo tiene todo).
  • Leche fresca entera (con su grasa, su proteína y eso).
  • Cerveza sin alcohol (no es lo mejor pero desde luego SI es mejor que un aqu… o un power….).
  • Un zumo natural. Son muchos azúcares y nada de fibra, pero lo damos por bueno en este caso.

Para hidratarte bien NO necesitas un concentrado de azúcar.

Mito nº3: Necesitas un GPS/pulsómetro que te diga hasta el largo de las uñas de los pies.

Cada vez más caros, cada vez con más funcionalidades (que pocos usan/usamos). Está bien, son bonitos, a mi me gustan, soy muy friki de la tecnología, lo reconozco.

Pero NO, no son necesarios. ¿Te gustan y puedes gastarte lo que valen? adelante, disfruta. Pero NO, no son necesarios.

En realidad, si me pongo muy minimalista, ni siquiera es necesario un reloj, todo va en función de si tienes que volver a alguna hora a casa.

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¿Y si hablamos de entrenar?

Para entrenar bien tampoco son necesarios, son útiles, pero no necesarios.

En el caso de un GPS te puede venir bien saber distancias y ver los recorridos. Si haces montaña puede ser MUY util poder cargar rutas y, sobre todo, poder volver sobre tus pasos. Esta funcionalidad puede sacarte de un apuro. ¿Y los ritmos? pueden ayudarte, o pueden conseguir el efecto contrario, agobiarte por que no te salen los ritmos que quieres llevar o te han dicho que tienes que llevar. Controla tu a tu GPS y no al revés.

¿Y un pulsómetro? un pulsómetro no vale para nada si no te has hecho una prueba de esfuerzo y conoces tus umbrales y tus máximos. Si, si, lo repito, no vale para nada. ¿De qué te sirve saber cuántas pulsaciones alcanzas si no sabes cuántas puedes/debes alcanzar?. Un pulsómetro puede ser muy útil si sabes esos valores y, además, tienes un plan de entrenamiento por pulsaciones, sin ritmos. En ese caso puedes llevar tu entrenamiento a otro nivel y mejorar mucho más que por ritmos, pero necesitas esa prueba de esfuerzo y ese plan por pulsaciones que vaya cambiando según avanza la temporada. Tus umbrales no son los mismos en enero que en diciembre si hace poco que corres.

Estos son, para mi, tres de los grandes mitos del “running” o el mundo del corredor ¿estás de acuerdo? ¿conoces algún otro mito?

Gracias homínido, espero que te haya gustado.