Mi opinión sobre la pronación y la supinación ya la escribí hace tiempo en esta entrada:


http://luisandes.blogspot.com.es/2014/09/eres-pronador-o-supinador-cueces-o.html

“Si tienes un exceso de pronación y entrenas acorde a la fortaleza y adaptación de tus músculos y tendones, y respetas los descansos, no vas a lesionarte.” 

Y me reafirmo, no podría hacer otra cosa cuando estoy inmerso en mi segunda transición minimalista, esta vez desde cero, con sandalias, descalzo o con zapatillas muy muy planas y muy muy flexibles. 

barefoot
Después de 1km descalzo


Pero los pies y su musculatura también se entrenan, también se fortalecen, y también se estiran.

¿Pie débil? posibilidad de lesiones en la fascia, en los tobillos, o en el tren inferior (rodillas, caderas, tibias…) debido a fallos propagados desde abajo por una pisada débil.

Un pie fuerte no necesita, por lo general, soportes artificiales. Pero claro, influyen muchos factores. 

El primero de ellos y más importante es la cárcel, es decir, las zapatillas (y zapatos) tradicionales que mantienen a nuestro pie y a su musculatura y su estructura ósea aislados del suelo. Por poner un ejemplo, es el sedentarismo del pie, es como estar todo el día sentado o tumbado. Tu pie se debilita y cuando tiene que trabajar se fatiga y transmite los problemas al siguiente en la cadena (hacia arriba).

Otro factor es que no le hacemos entrenar. Del zapato a la zapatilla de correr o a la del gimnasio y de esta a la de estar por casa ¿te duelen los pies/talones/gemelos en verano con las chanclas? normal, le haces trabajar y se queja. ¡Tus pies necesitan entrenar igual que tu!

La buena noticia es que no es tan complicado, no es necesario que te hagas minimalista o corras descalzo (aunque no estaría mal que probaras), tampoco que pongas a tus pies a hacer press de banca. Basta con tres pasos sencillos:

1º ¡Libera tus pies! anda descalzo/a o con calcetines siempre que puedas. En casa es lo más sencillo, pero puedes probar en el parque, en la playa, en el monte o por la calle. De ese modo liberas tu cabeza a la par que tus pies.

2º Haz ejercicio descalzo. Incluye rutina de fuerza descalzo/a: flexiones, sentadillas, saltos o, simplemente, estiramientos de todo tipo.

3º Usa un calzado lo más plano, ancho y flexible posible durante todo el año. Los zapatos que parecen cohetes te parecerán bonitos, pero son una tortura para tus pies y tu cabeza. Si lo primero que haces al llegar a casa es quitarte los zapatos, seguramente tengas que cambiar de zapatos.

Calzado plano y flexible