«No podemos evitar las pasiones pero sí vencerlas»

Séneca

No puedes evitar los impulsos por comida basura o dulce cuando llegas a casa después de un día de trabajo estresante, pero puedes reconocerlos y no ceder.

No puedes evitar que, después de un año, tu voluntad de lucha contra el dulce se vea mermada, pero puedes ser consciente de que a veces hay que perder una batalla para ganar la guerra. Date unos días de tregua y vuelve a la lucha con fuerzas renovadas.

No puedes evitar que la industria alimentaria te bombardee con mentiras en sus anuncios, tampoco puedes evitar que lo haga con tus hijos, pero puedes cambiar de canal en los anuncios y opinar en alto cuando ves uno. Al que no le guste que no escuche.

No puedes evitar la pereza algunas veces cuando toca entrenar, pero puedes enfrentarte a ella y hacerle un quiebro ¿te da pereza por la noche? cambia ese día y hazlo por la mañana, por poner un ejemplo.

No puedes echar a perder todo lo que has avanzado por unos días malos. Ni puedes ni debes, has recorrido un gran camino, has hecho cosas que no te creías capaz de hacer, has resistido tentaciones que incluso te han hecho ganarte las críticas e incomprensión del resto de gente ¡y lo has hecho tú solo/a!

Enhorabuena, sigue adelante, el objetivo vale la pena.