Lo integral es bueno, lo integral es sano, lo integral es la caña ¡viva lo integral hermanos! 

La industria alimentaria y su mercadotecnia, ya sabéis. Lo mismo en breve sacan tiritas con extracto de trigo integral que cicatriza en 10 segundos… al tiempo :p.

Dejando a un lado que el trigo (u otro cereal) integral sea mejor o no que el refinado, no deja de ser trigo (u otro cereal) y cuanto menos mejor. Los humanos hemos evolucionado a base de caza/pesca, recolección y, desde hace poco tiempo evolutivamente hablando, a base de cereal para paliar las carencias de alimentación.

A lo que iba, con la etiqueta “integral” y la ley en la mano, la industria se aprovecha y vuelve a colarnos un gol a los consumidores si no tenemos la precaución de mirar las etiquetas. Y es que para llamarlo integral no ha de tener harina integral (harina de trigo molido con su germen y su cáscara) y basta con que tenga harina refinada y germen añadido.

Pero eso no es todo, que se llame integral NO es sinónimo de sano ¡ni de coña! mirad:


Unas galletas que rondaban el otro día por la oficina. Lo ves ¿no? harina de trigo (no integral), un 19% de fructosa añadida, grasa vegetal de palma (grasa TRANS) y un 1.3% de salvado de trigo. Muy sano ¿eh? ¡te la han colado, pero bien!

Otro ejemplo:


Una barra integral de Mercadona. Harina (no integral) de trigo y el salvado a parte… al menos no lleva azúcar.

Y otro más:


Pan integral de ese que muchos compráis (y yo hasta hace unos meses) para desayunar, en este caso de Ahorramas. Harina (no integral), salvado, azúcar, dextrosa, harina de soja y unas cuantas “e-“. Sano que te cagas…

Así que ya ves, los consumidores tenemos que estar muy atentos para no dejar que nos engañen.

Un saludo.

¡Recuerda! la industria alimentaria no quiere que estés sano, se la pela, quiere fabricar a bajo coste y sacar todo el beneficio posible respetando la ley.