Hoy voy a hacerme a mi mismo, como entrenador, un flaco favor y voy a tenderme una trampa con la propuesta que te hago.

¿Cansado/a de tu entrenamiento? ¿te aburre lo que toca? ¿no disfrutas con la sesión programada? ¿correr 1h por la ciudad es soporífero? ¿esas series de pecho son peores que un programa de prensa del corazón después de una fabada?

¡Pues que le den a la sesión!

Veamos, las premisas son:
1º me apetece moverme (entrenar)
2º tengo que moverme (entrenar)
3º no me apetece nada hacer lo que toca

Pues nada ¡sabotaje! ¡variedad! ¡improvisación!

¿Te toca 1h de carrera continua? para en el primer banco, hazte 10 fondos y sigue corriendo. Para en la siguiente esquina y gatea (si te atreves) durante 20m. Abandona el asfalto y vete a un parque, salta los bancos, salta las piedras, pasa por debajo del tobogán y luego te metes en la fuente.

¿Tienes un controlado de 10km a un ritmo concreto? haz 5km a ese ritmo, luego 1km muy despacio, luego 1km fuerte seguido de 10 dominadas en el tobogán de al lado y, después, los 3km que te faltan al ritmo que puedas.

Disfruta, cambia el plan sin dejar de hacer un buen entrenamiento.

¿Te tocan unas series de pectoral pero estás hasta las narices del gimnasio hoy? vete a un parque, haz fondos y dominadas y los salteas con unas rectas de unos 20” a tope.

¿Tienes 40′ de piscina y te aburre contar azulejos hoy? haz dos largos de espaldas sólo de piernas cada 15 largos de los que te toquen.

Ojo, hacer el/la “idiota” de esta manera no te garantiza cansarte menos, es más, puede que acabes más cansado que si hicieras lo que tocaba, pero te aseguras variar un poco, sacar un buen entrenamiento aunque no sea el ideal que tenías programado y, sobre todo, hacer un poco de caso a tu cabeza cuando te dice que necesita otra cosa.

Bien es cierto que si tienes un objetivo exigente por delante (maratón, por ejemplo) no puedes hacer esto siempre, digamos que el 90% de los entrenamientos tienes que cumplirlos, pero no pasa nada por sabotear otro 10% y hacer caso al chimpancé que todos llevamos dentro.

La elección es, al final, tuya ¿seguir al 100% el plan aunque haya días que se te quiten las ganas de hacer deporte, o hacer de bandolero/a de vez en cuando?

Saludos, deportista.