“No pain, no gain”
“Sin sacrificio no hay resultados”

Hay una corriente, muy extendida, que promueve el concepto de que hacer deporte y llevar una dieta sana es un sacrificio que merece la pena por los resultados. ¡Tienes que sufrir un poco más! ¡aguanta! ¡eres invencible! ¡si no sufres no vas a conseguir nada!

Y una mierda, ni eres invencible ni necesitas pasarlo mal. Necesitas esforzarte pero, por encima de todo, necesitas disfrutar del camino.

Me parece un error, un grave error, supeditar sólo a los resultados la necesidad de llevar un estilo de vida sano. ¿Y si los resultados no llegan cuándo y cómo esperamos o nos han hecho esperar? ¿y si no obtenemos el cuerpo que nos han hecho desear? ¿entonces el “sacrificio” no habrá valido la pena? ¿nos dirán entonces que hay que seguir, que es un duro camino, pero que, de verdad de la buena, los resultados merecen la pena?

Me parece un error, un grave error, que se promueva el hecho de llevar una vida sana sólo por los resultados en la imagen de la persona. Es más, los cambios en el aspecto físico, no son sino el reflejo de cambios mucho más importantes a nivel interno y mental. Hacer deporte y llevar una dieta sana te va a llevar a mejorar física y mentalmente y, por tanto, a sentirte mejor contigo mismo/a.

Haz deporte y come sano. Esfuérzate y:
– Disfruta las agujetas, si las tienes, porque significa que has trabajado musculatura dormida.
– Disfruta ese momento de agotamiento, porque significa que te has esforzado.
– Disfruta ese “no” que dijiste ayer a comerte una hamburguesa en un restaurante de comida rápida, porque has librado a tu cuerpo de buena cantidad de comida de mentira. Disfruta de la hamburguesa casera que te hiciste en su lugar.
– Disfruta de ese madrugón para hacer un ratito de ejercicio, porque tienes voluntad para eso y más.
– Disfruta de ese pequeño capricho que te das en forma de helado, por ejemplo, porque es una excepción que te permites.
– Disfruta del cansancio cuando llevas un rato corriendo, porque estás invirtiendo en tu cuerpo y en tu mente.
– Disfruta de ese dolor de espalda que, desde que haces deporte, ya no existe.
– Disfruta de ir cada vez menos al médico.

Muévete, come comida de verdad y disfruta.