Los aceites vegetales de semillas ,como los de girasol o soja, tienen buena fama entre la población gracias a la información que recibimos en los medios.

El proceso de elaboración de estos aceites, y en concreto el de girasol que es el más consumido en España, se lleva a cabo en tres fases:

– Descascarillado: se separa la semilla de la cáscara.
– Trituración y extracción: se tritura para romper la paredes de las células vegetales, paso necesario para poder extraer el aceite. La extracción, a nivel industrial, se realiza usando disolventes autorizados, entre ellos el hexano.
– Refinado: con el objetivo de dejar el producto obtenido listo para el consumo humano, se purifica, se desacidifica (con hidróxido de sodio, más conocido como sosa caústica), se decolora (le quitan su color natural) con bentonita, se desgoma (eliminación de fosfolípidos y glucolípidos), y de desodorifica (el olor no debe ser muy apetecible).

Después de todo esto tenemos el aceite de girasol que usamos en nuestras cocinas. La industria alimentaria convierte una pasta que probablemente ninguno de nosotros nos acercaríamos a la boca, en un producto supuestamente saludable mediante el uso de químicos y del que poco queda de lo que era originalmente.

No se, a mi no me parece muy natural.

– Hexano: hidrocarburo neurotóxicos que – cito de Wikipedia – “es utilizado como disolvente para algunas pinturas y procesos químicos y para quitar etiquetas de precios ya que disuelve el pegamento con que se adhieren
– Sosa caústica: en el refinado del aceite se usa como conglomerante para luego ser retirado pero está en contacto con el aceite que luego consumimos. Cito de Wikipedia “El hidróxido de sodio se usa para fabricar jabones, crayón, papel, explosivos, pinturas y productos de petróleo. También se usa en el procesamiento de textiles de algodón, lavandería y blanqueado, revestimiento de óxidos, galvanoplastia y extracción electrolítica. Se encuentra comúnmente en limpiadores de desagües y hornos. También se usa como removedor de pintura y por los ebanistas para quitar pintura vieja de muebles de madera.

Repito que muy natural no me parece ¿a vosotros? por no hablar de las desventajas reconocidas del aceite de girasol, como el alto grado de ácidos grasos poliinsaturados que tiene o la diferencia entre la cantidad de ácidos grasos Omega-3 y Omega-6.

Cito, de nuevo, de Wikipedia:

El aceite de girasol ofrece varios beneficios al cuerpo humano; sin embargo, también hay perjuicios que debemos conocer:

  • Es rico en ácidos grasos polisaturados, que pueden reaccionar con el organismo oxidando la sangre y dañando las arterias.
  • El exceso de estos ácidos también puede elevar los niveles de presión arterial, causando trastornos en los riñones y otras complicaciones severas.
  • El consumo excesivo de este tipo de aceite puede causar obesidad, dolores en las articulaciones y diabetes.
  • Igualmente el exceso en su ingesta puede provocar cáncer de próstata y en mujeres menopáusicas cáncer de seno.
Alternativas: aceite de oliva virgen extra, virgen o manteca de cerdo (si, si, otro día hablamos de esto)